Aprender a fluir

Las emociones son en cierto grado los elementos más subjetivos de la conciencia, puesto que sólo uno mismo puede decir si realmente está experimentando amor, vergüenza, gratitud o felicidad. Sin embargo, una emoción es también el contenido más objetivo de la mente, porque la visceralidad de nuestro sentimiento cuando estamos enamorados, avergonzados, asustados o felices es generalmente más real para nosotros que lo que observamos en el mundo externo o cualquier cosa que aprendamos de la ciencia o de la lógica. Así, a menudo nos encontramos en la situación paradójica de actuar como los psicólogos conductistas cuando miramos a los demás desechando lo que dicen y confiando sólo en lo que hacen; mientras que cuando nos observamos a nosotros mismos somos como los fenomenólogos, pues tomamos nuestros sentimientos internos más en serio que los acontecimientos externos o las acciones manifiestas.

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